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Última
modificación el
27 de octubre de 2025
Muchos de nosotros damos por sentada la capacidad de realizar tareas sencillas hasta que una enfermedad o lesión nos priva de la capacidad para hacer cosas que antes eran parte de nuestra rutina. Por ejemplo, la función de las manos —la capacidad de agarrar objetos con la presión adecuada— es algo de lo que todos dependemos a diario.
La pérdida de esta capacidad puede tener un efecto devastador en la independencia y la calidad de vida de una persona. Según una encuesta realizada en 2004 a personas tetrapléjicas de todo el mundo, la mejora de la función de las manos fue calificada como uno de los factores más importantes para la calidad de vida entre quienes padecen lesiones de la médula espinal. De hecho, algunos de los encuestados consideraban que esto era más importante para su calidad de vida que recuperar la función sexual o el control de la vejiga y los intestinos.
Descubrimiento de un circuito especial de la médula espinal
Por increíble que parezca, hasta que los investigadores de la Universidad de Dalhousie, en Canadá, lo descubrieron recientemente, los médicos desconocían el mecanismo exacto que utiliza el cuerpo para controlar la capacidad de agarre. Al igual que muchos otros descubrimientos importantes, este se produjo por casualidad. Un resumen de los hallazgos del equipo, que fueron confirmados mediante experimentos realizados con colaboradores, se publicó recientemente en la revista Neurona.
Al principio, los científicos comenzaron a investigar un grupo de neuronas de la médula espinal porque creían que desempeñaban un papel en la carrera y la marcha. Sin embargo, los experimentos con ratones pronto demostraron que no era así. En cambio, descubrieron que el grupo que estaban estudiando —conocido como interneuronas dI3— afectaba la capacidad de los sujetos de agarre.
Una función motora precisa requiere información sensorial precisa. Sin ella, se nos caerían los objetos porque no los sujetaríamos con suficiente firmeza o los romperíamos porque aplicaríamos demasiada presión. Las interneuronas DI3 desempeñan un papel intermediario muy importante: transmiten la información sensorial de la mano al sistema motor. Este circuito de retroalimentación es el que nos permite controlar nuestras manos.
Las investigaciones futuras podrían dar lugar al desarrollo de terapias
El descubrimiento del papel de las interneuronas dI3 fue sumamente importante, pero los científicos aún deben aprender más sobre cómo el cerebro controla este circuito específico. Los investigadores tienen la esperanza de que, con más estudios, este descubrimiento pueda conducir al desarrollo de terapias —ya sean farmacológicas o quirúrgicas— que ayuden a las personas con lesiones de la médula espinal y enfermedades neurodegenerativas a recuperar la función de las manos.
Para quienes han sufrido una lesión en la médula espinal, los gastos médicos pueden representar una carga considerable. Ponte en contacto hoy mismo con un abogado especializado en lesiones personales de Austin en The Stewart Law Firm, PLLC para Infórmate sobre tus opciones legales.